Prematuros: Esos pequeños grandes gigantes
Por Leticia Rivadeneira

Siempre una mujer, en general dice, que no hay nada más hermoso que tener un hijo.
Esos 9 meses son especiales, para el padre también, pero no igual a lo que siente la madre quien con esa personita que está en su vientre establece una comunicación llena de sorpresas.
Dar la noticia significa felicidad para toda la familia. Luego sin hacerlo muy explícito, están los miedos…aunque hoy, los controles hacen que se cuente con mayores seguridades.
Las 37 semanas de embarazo nos indica que el bebé está listo para asomar al mundo.
¿Pero que pasa cuando un bebé por distintas circunstancias nace antes? A las 30 semanas, 32, 33 etc.?
El 15 de noviembre comenzó la semana del niño prematuro.
Sobre estos niños, la ciencia académica y la medicina en general tienen mucho que decir y lo dicen y lo hacen, pero para los papás un manto de incertidumbre se ciñe sobre sus pensamientos cuando el obstetra le dice, o bien que hay que hacer nacer al niño antes por tal o cual problemita de él o su mamá. Nada se hace realidad hasta ver a ese ser tan pequeñito, que en casos sufre situaciones leves y en otras más severas, pero siempre el bajo peso como patología principal.
El 18 de noviembre, en el salón auditorio y confitería del Sanatorio Finochietto se convocó a papis y niños prematuros para hacer un festejo por la buena salud que ahora tienen estos pequeños grandes gigantes.
El doctor Guillermo Colantonio, jefe de la unidad de Neonatología, la directora de Enfermería, Mónica Barressi y todo el equipo médico y técnico y de enfermería, estuvieron presentes y palpitantes ante la llegada de cada uno de los bebés y sus padres a los cuales reconocían inmediatamente. Los tomaban en sus brazos, los besaban y recordaban momentos difíciles vividos. Había parejitas de gemelos, mellizos y ¡hasta trillizos!
Fue un hermoso festejo, lleno de emociones, lágrimas y alegrías, pequeños de ya un año corriendo por todos lados, otros más chiquitos y todos con el denominador común de haber sido prematuros y a los cuales hoy se los veía recuperados y a algunos hasta muy robustos.

 

Hablamos con algunas mamis y papis, por ejemplo Amalia Rodriguez, madre de Catalina, quien nació con 1,460 Kgs.
Y con 4 meses alcanzó ya más de 5 kgs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hablamos también con Erica Caddi, mamá de Simón Salinas quien entró por guardia con un embarazo de 34 semanas y nació con 2,380 kgs. Hoy con 1 añito y cinco meses pesa 9 Kgs y sigue tomando teta. La mamá muy angustiada nos comentó que su bebe tuvo que estar 15 días internado; pero la tranquilidad se la dio el personal de Neo, que atendieron a su niño con total dedicación y ante cada visita o llamado, no ahorraban tiempo en darle las mayores explicaciones sobre la evolución del niño.

 

 

 

 

 

 

 

 




Para la familia Guamchi, fue muy duro recibir a Lorenzo con 900 Grs. de peso; hoy con 1 añito, pesa 9 Kgs. y se lo ve muy bien. Nos cuentan estos papás que el niño tuvo que ser trasladado porque estuvo en un lugar inapropiado y “sintieron –dicen- que habían tocado las manos con el cielo” al llegar al sanatorio y ver la contención invalorable que habían tenido.

 

 

 

 

 




La familia Galo Repice, recibió a Trinidad con un peso de 1,850 Kgs. Hoy tiene 17 meses y pesa 10 Kgs.
Y tomó y sigue tomando teta todo el tiempo aunque también alterna con otras comidas.

 

 

 

 

 

 

 



La Familia Díaz nos presenta a sus gemelas Isabella y Francesca, nacieron de 30 semanas con 1,400 y 1,560 Kgs. respectivamente. Ya tienen 3 meses y han alcanzado los 3,800 y 3,770 Kgs. en el mismo orden. Esta familia también vivió su “vía cruxis” porque tuvo que pasar por tres sanatorios hasta llegar al Finochietto, donde sintieron que “ese era el lugar donde debimos haber acudido de entrada”

 

 

 

 

 



La familia Kelly vivió una experiencia dolorosa. Hoy están con Belisario que nació a las 31 semanas con 1,240 Kgs y ya con 4 meses pesa 6 Kg. Pero su hermanito gemelo, no pudo sobrevivir. Agradecen al obstetra Martín Attie por la atención brindada.

 

 

 

 

 

 

 

 



La familia Colantonio tuvo a sus gemelas a las 33 semanas y media de embarazo, Sol y Jazmín nacieron con 1,580 y 1, 870 Kgs respectivamente. Hoy con 10 meses se las ve vitales con 8,900 y 9,400 kgs de peso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



La familia Boatemlt recibió a sus gemelos Benjamin y Wisdom con 2,160 y 1,990 Kgs respectivamente. Nos costó un poco conversar con ellos por la dificultad con el idioma. Son africanos, de la ciudad de Ghana y no hace mucho que están en el país, chochos con la atención recibida en el sanatorio y con sus pequeños que con casi 9 meses de edad se los ve perfectamente bien.

 

 

 

 

 

Otro denominador común fueron las palabras de agradecimiento de todos los papás ante la atención recibida. Si bien remarcaron todos la importancia de encontrarse en un lugar con los adelantos tecnológicos más importantes, el lugar preponderante se lo llevó el comentario que todos hicieron sobre el personal del sanatorio, desde los médicos, enfermeros, técnicos, maestraza, etc. que con su contención, buen trato, humanidad y profesionalismo, los hicieron sentir bien a pesar de los momentos que atravesaban.

Una meta cumplida de acuerdo a la premisa fijada por el presidente de la institución José Carlos Piva, cuando soñó e hizo realidad la construcción del sanatorio y que fue, en términos humanos, llevar al personal al nivel, a las premisas, planteadas por el reconocido doctor Francisco (Paco) Maglio cuando dice: “El médico debe bajarse del pedestal, debe humanizar su tarea escuchando y estando atento siempre a las emociones de los pacientes”, y esto es lo que hace nuestro personal en nuestro sanatorio.
Esos locos bajitos, como dice Serrat en su hermosa canción, se fueron yendo bajo la mirada de agradecimiento a la vida y a la ciencia que todos los que estuvimos allí sentimos.

¡Gracias equipo!

 

 

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